Megan Cisneros
“Las rayas en el mar”
Hay seis carriles y un montón de trafico. Son casi las seis en punto de la mañana y todo el mundo tiene prisa. Hoy es un día normal, hoy es lunes. Conduzco hacia mi trabajo hasta llegar al atasco. No me importa mucho porque esperar en un atasco es parte de la vida cotidiana en San Diego, California. Hace buen tiempo en el sur de California. El radio dice el pronóstico del tiempo para hoy: hará 40 C en San Diego. A mi me encanta la ciudad porque tiene un clima muy agradable durante todas las estaciones. Observo los limites de velocidad y me fijo en un letrero amarillo luminoso de mujeres y niños cruzando que sirve como una advertencia. Soy de Colorado y nunca he visto tal cosa en Colorado. Pienso “¡Con razón! Entiendo estos cambios porque la duración aproximada del trayecto a San Diego desde la frontera EEUU a México es solo 45 minutos.”
Conduzco hacia mi trabajo por las comunidades de playa a lo largo de la costa. A la vuelta de la esquina hay un hombre del pelo moreno que vende periódicos. A su lado es un hombre con suministros para lavar las ventanillas. Su cara tiene una mirada de desesperación porque no coche que cruza le presta atención. En el próximo esquina hay un grupo de jornaleros que tienen carteles que dicen simplemente, “WORK.” Pienso, “todas las personas que he visto al lado de la calle están tratando ganar dinero en cualquier manera posible. Parece que no tienen éxito porque nadie hace una parada.”
Sigo conducir y desde la autopista a la derecha hay campos ondulados dentro de la cuidada misma. La imagen de la granja es muy típica en esta región, aun en la cuidad. Los campos de agricultura brillan como el mar al atardecer y en el horizonte puedo ver la niebla tóxica causada por millones de coches. En filas las fresas rojas crecen y parecen muy abundante. Para proteger las verduras y frutas cada fila está cubierta del plástico. El plástico refleja el fuerte sol de California y no parece ser real. Los granjeros están allí en el campo cosechando tomates y fresas. A mi me parece que es un trabajo que exige una labor intensiva porque trabajan horas en el sol.
Finalmente llego a trabajo y quedo allí hasta que tengo tiempo almorzar. Hoy tengo dos horas para comer así que voy a la playa. El día esta perfecto, porque hace mucho sol. El mar es el color del cielo y las olas están en calma. Tomo el sol por un hora y desfruto de mi almuerzo. Me echo una siesta y miro a la gente. Me fijo en una mujer andando a lo largo de la playa recogiendo latas de frescas y cervezas que están en la arena o en la basura. Ella tiene manos sucios y lleva ropa muy gastada. Yo sé que en California puede ganar cinco céntimos por cada lata. No es mucho dinero pero para esta persona puede ser mucho.
Al final del día voy al supermercado. Cuando estoy esperando por comprar mis cosas me fije en una mujer por delante. Ella compra sus alimentos pero está agobiada cuando la dependiente le habla en inglés. Está muy claro que la mujer no entiende inglés porque responde simplemente, “sí” o “no.” La dependiente se pone muy frustrada y dice, “¡debes hablar claro porque no entiendo lo que dijiste!” En este momento tengo una revelación como si una bombilla se había encendido. Después de ver todo esto me doy cuenta que la cuidad está llena de inmigrantes. No sé si han llegado con papeles o sin ellos, pero por la mayoría, la vida en su patria la dejaron por oportunidades en EEUU. Me molesta que por lo general los ciudadanos de EEUU no les importa. A fin de cuentas entiendo por que Manu Chau canta que inmigrantes son como, “rayas en el mar” o “fantasmas en la cuidad.” Aquí en San Diego la mayoría de los inmigrantes son completamente invisibles a la sociedad mayoritaria.
Monday, September 24, 2007
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